Traumatología facial

El objetivo perseguido por la cirugía traumatológica es el de diagnosticar aquellas fracturas susceptibles de tratamiento quirúrgico y conseguir una adecuada restauración anatómica y funcional de las mismas, cuidando al máximo los aspectos estéticos.

Las principales causas de las fracturas faciales (mandíbula superior, maxilar inferior, mejilla, nariz o frente) son los los accidentes, los deportes de riesgo y las agresiones. Entre las fracturas faciales se pueden destacar:

  • Fracturas dentoalveolares.
  • Fracturas de mandíbula.
  • Fracturas de maxilar superior y de tercio medio facial.
  • Fracturas nasales.
  • Fracturas del complejo orbito-zigomático.

Evaluación y tratamiento

La evaluación de estas lesiones y el manejo de las mismas SOLO DEBERÁN SER REALIZADOS POR UN CIRUJANO ORAL Y MAXILOFACIAL ya que debido al gran número de estructuras que están involucradas, a la gran irrigación e inervación de la cara y a la posibilidad de alteraciones de la oclusión dentaria un tratamiento erróneo puede acarrear serias complicaciones (dificultad para la masticación, dolores, neuralgias y desarreglos en la articulación temporomandibular).

  • El tratamiento de la cirgugía incluye entre otras áreas:
  • Controlar el sangrado.
  • Abrir las vías respiratorias.
  • Fijar los segmentos óseos fracturados con placas de titanio y tornillos.
  • Dejar la menor cantidad posible de cicatrices.
  • Descartar otras lesiones.
  • Tratar la fractura.

El tratamiento debe ser inmediato, siempre y cuando la persona esté estable y no haya fracturas en el cuello o lesiones potencialmente mortales. Además el tratamiento de las fracturas faciales no finaliza tras la intervención, sino que en el postoperatorio se aportará un tratamiento de recuperación mediante fisioterapia, rehabilitación y tratamientos dermocosméticos.